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Respuesta inmune y daño tisular: científicos analizan la salud branquial en RAS

Científicos identificaron asociaciones entre cambios histológicos del tejido branquial y la expresión de genes relacionados con la inmunidad.

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Las branquias son mucho más que el órgano que permite a los peces respirar. También participan en el equilibrio iónico, y están constantemente expuestas a las condiciones del ambiente acuático.

Por eso, evaluar su estado puede ser un desafío, ya que algunas alteraciones del tejido aparecen incluso cuando los peces no presentan signos evidentes de enfermedad.

Precisamente, este escenario fue abordado por un equipo de investigadores noruegos en donde examinaron muestras de salmón del Atlántico provenientes de dos pisciculturas comerciales de recirculación (RAS), una correspondiente a la fase de agua dulce y otro a la etapa de agua de mar. El objetivo fue analizar, de manera conjunta, los cambios en el tejido branquial y la expresión de genes relacionados con la respuesta inmunitaria y la función fisiológica.

Para ello, los científicos utilizaron un sistema de puntuación histológica semicuantitativa que permitió examinar siete características del tejido, entre ellas el número de células mucosas, clubbing lamelar, hipertrofia/hiperplasia lamelar, hipercelularidad interlamelar, aneurismas, la inflamación y distintos procesos degenerativos.

En paralelo, mediante RT-qPCR, midieron la expresión de genes vinculados a la inmunidad y a funciones fisiológicas de las branquias, incluyendo IFN-α, IgM, IgT y las isoformas de la enzima Na⁺/K⁺-ATPasa, entre otros.

Cambios que no siempre se ven a simple vista

Entre los resultados, los investigadores observaron que los salmones provenientes del sistema de agua de mar presentaban mayores puntuaciones de células mucosas, engrosamiento de laminillas e inflamación branquial.

Sin embargo, los autores advierten que esta diferencia no puede atribuirse exclusivamente al tipo de agua.

“Dentro del material seleccionado, las puntuaciones de células mucosas, clubbing lamelar e inflamación lamelar fueron más altas entre los peces del sistema de producción de agua salada; sin embargo, estas diferencias descriptivas no pueden atribuirse al tipo de agua porque la instalación, el tamaño del pez, la etapa de vida y el momento del muestreo fueron factores de confusión”, señalaron los autores.

Uno de los hallazgos más interesantes fue la relación entre determinadas señales moleculares y las alteraciones microscópicas. La expresión de IFN-α e IgT se asoció positivamente con el engrosamiento de las laminillas, mientras que IgT también mostró una asociación con la inflamación. Por otra parte, los niveles de IgM y NKA α-1a se relacionaron con el número de células mucosas.

Un patógeno bajo la lupa

La investigación también incluyó la búsqueda de agentes infecciosos. Entre los microorganismos analizados, Candidatus Branchiomonas cysticola fue el único detectado. Su presencia coincidió con mayores puntuaciones de inflamación de las laminillas, incluso cuando las cargas eran subclínicas.

Los expertos fueron cautelosos al interpretar este resultado ya que el diseño transversal del estudio no permite concluir que la bacteria haya provocado la inflamación observada.

Con todo, los científicos concluyeron que sus hallazgos “ilustran la complejidad de interpretar la salud branquial basándose únicamente en datos histopatológicos o de transcripción, y respaldan el uso combinado de datos morfológicos, moleculares y de patógenos. Se requieren estudios prospectivos representativos para estimar la prevalencia de cambios branquiales leves y validar las relaciones gen-morfológicas identificadas”.

Lea el estudio completo titulado “Concurrent analysis of histomorphology and immune-related gene expression in gills of Atlantic salmon (Salmo salar) from recirculating aquaculture systems”, aquí.