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Muestreo sanguíneo no letal: la fisiología del pez como factor predictivo

Carlos Lobos, Pharmaq Analytiq (izq.) y Dagmar Heilenkötter, Cultivos Yadran (der.).

El muestreo sanguíneo no letal podría transformar la salmonicultura al incorporar biomarcadores fisiológicos para anticipar riesgos sanitarios y productivos.

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Especialistas del ámbito productivo y diagnóstico coinciden en que las herramientas basadas en biomarcadores sanguíneos podrían abrir una nueva etapa en la gestión sanitaria de los peces. La posibilidad de monitorear cambios fisiológicos de manera no letal permitiría avanzar desde una lógica reactiva hacia una toma de decisiones más predictiva y basada en evidencia.

La eventual llegada al país del sistema de muestreo sanguíneo no letal desarrollado por la empresa escocesa Wellfish promete transformar la información fisiológica de los peces en sistemas predictivos para apoyar la toma de decisiones sanitarias y productivas, y busca romper el paradigma de construir información y basar decisiones sanitarias y productivas sobre los dos históricos pilares: el ambiente y los patógenos. De esta manera, el sistema de monitoreo no letal busca incorporar al pez y su fisiología a la ecuación para la evaluación de riesgos y orientar la toma de decisiones clave.

Con ello, más allá de la tecnología en sí misma, las preguntas ahora se centran en las implicancias que tendría para la salmonicultura chilena contar con indicadores fisiológicos capaces de detectar cambios antes de que estos se reflejen en crecimiento, mortalidad o desempeño sanitario.

Grandes cambios

Desde la perspectiva diagnóstica, Carlos Lobos, director de la unidad de negocios de Pharmaq Analytiq, considera que este tipo de metodología podría representar un cambio relevante para la industria nacional. "Una herramienta de muestreo sanguíneo no letal permitiría monitorear, con base validada y sensible, cambios agudos y a veces imperceptibles de la salud celular en peces vivos. Al ser dinámica y robusta, posibilita seguimientos longitudinales dentro del mismo lote o individuos".

El especialista señala que una de las principales ventajas radica en la capacidad de generar información accionable antes de que aparezcan señales visibles de deterioro. "Los paneles sanguíneos permiten anticipar deterioros y gatillar acciones focalizadas".

A diferencia de los métodos tradicionales, la posibilidad de realizar mediciones repetidas sobre un mismo pez permitiría observar cómo evolucionan distintos indicadores fisiológicos a lo largo del tiempo. Esto facilitaría la generación de evidencia objetiva sobre el efecto de vacunas, tratamientos, dietas, condiciones ambientales o distintos manejos productivos.

Según Lobos, una de las principales ventajas radica en la capacidad de generar información accionable antes de que aparezcan señales visibles de deterioro. En lugar de reaccionar frente a aumentos de mortalidad o pérdidas de desempeño, los productores podrían identificar desviaciones tempranas y actuar de manera más específica. "Contar con una herramienta de muestreo sanguíneo no letal aporta una plataforma diagnóstica validada, sensible y longitudinal que permite a la salmonicultura chilena pasar de la reacción a la anticipación".

Información para decisiones críticas

La utilidad potencial de este enfoque adquiere especial relevancia en agua dulce, donde se desarrollan algunos de los procesos más sensibles del ciclo productivo, los que definirán a su vez el rendimiento y calidad del traspaso a agua de mar.

Para Dagmar Heilenkötter, encargada de salud agua dulce de Cultivos Yadran, uno de los principales aportes sería la posibilidad de acceder directamente a información fisiológica de los peces, complementando los indicadores que actualmente utiliza la industria. "Actualmente nos basamos en parámetros ambientales, sanitarios y productivos, pero muchas veces desconocemos qué está ocurriendo en la fisiología misma del pez frente a esos factores. Esta forma de muestreo abre una visión complementaria y entrega respuestas tempranas sobre el estado de salud, bienestar y adaptación de los peces".

A su juicio, esta información permitiría detectar de forma anticipada desviaciones que posteriormente podrían traducirse en mortalidades, menor desempeño productivo o problemas sanitarios. De hecho, si pudiera disponer hoy de una herramienta capaz de detectar cambios fisiológicos antes de que aparezcan signos clínicos o pérdidas productivas, Heilenkötter señaló que la utilizaría primero en la evaluación de calidad de smolt y en la transferencia al mar.

"La transición entre agua dulce y agua de mar es uno de los momentos más críticos del ciclo productivo y pequeñas diferencias en la condición fisiológica de los peces pueden traducirse posteriormente en diferencias significativas en supervivencia, crecimiento y desempeño sanitario", sostiene la profesional.

Uno de los ámbitos donde la tecnología podría generar mayor impacto sería la evaluación de la calidad de smolt. Actualmente, herramientas como actividad ATPasa branquial, evaluaciones fenotípicas, histopatología y distintos marcadores moleculares son ampliamente utilizadas para determinar el grado de preparación de los peces antes de la transferencia al mar. Sin embargo, muchas de estas evaluaciones requieren el sacrificio de ejemplares.

El monitoreo fisiológico no letal permitiría realizar muestreos repetidos en el tiempo sin perder biomasa, incorporando además información sobre el estado metabólico, inmunológico y de adaptación de los peces. "Si en el futuro estas técnicas logran correlacionarse con desempeño posterior, supervivencia o crecimiento, podrían transformarse en una valiosa herramienta predictiva", comenta Heilenkötter.

Del diagnóstico a la predicción

La capacidad de anticipar eventos constituye uno de los aspectos que más interés genera entre los especialistas. En agua dulce, por ejemplo, muchas veces los problemas se detectan cuando ya existe una disminución del crecimiento, un aumento de la mortalidad o una mayor susceptibilidad a enfermedades. Factores como fluctuaciones de oxígeno, cambios en la calidad del agua, manejos estresantes o procesos de smoltificación subóptimos pueden afectar el desempeño de los peces antes de reflejarse en los indicadores tradicionales.

De acuerdo con Heilenkötter, el uso de biomarcadores fisiológicos podría permitir implementar medidas correctivas de forma oportuna, reduciendo el impacto sanitario y productivo sobre los planteles. Y de acuerdo con ello, Lobos añadió que este enfoque podría abrir nuevas oportunidades para el desarrollo de modelos predictivos basados en inteligencia artificial, integración de datos ómicos y construcción de índices de bienestar y salud celular.

Además de sus implicancias productivas, este tipo de tecnología podría contribuir a optimizar el uso de tratamientos sanitarios. Los seguimientos pre y post intervención permitirían evaluar de manera objetiva la eficacia de vacunas o terapias, ayudando a perfeccionar protocolos y reducir el uso innecesario de antimicrobianos.

La tecnología también se alinea con los principios de bienestar animal y con las crecientes exigencias de sostenibilidad, al reducir la mortalidad asociada al muestreo y generar trazabilidad sanitaria basada en datos. “El uso de esta tecnología se alinea con las 3R (principio ético y científico de Reemplazar, Reducir y Refinar aplicado a la investigación con peces y otros organismos acuáticos) y con las exigencias de mercados y autoridades”, suma Lobos.

Para ambos especialistas, el verdadero potencial de estas herramientas no radica únicamente en la obtención de nuevas mediciones, sino en la posibilidad de incorporar una dimensión fisiológica a la toma de decisiones, contribuyendo a una salmonicultura más preventiva que reactiva, alineándose con los desafíos actuales de sostenibilidad, bienestar animal y eficiencia productiva. Con ello, comprender cómo responde el pez a su entorno podría transformarse en uno de los próximos pasos en la evolución de la gestión sanitaria del salmón.